Sigo esperando, deseando, anhlelando que la muerte se cruce por mi camino y ponga fin a mi absurda existencia.
Soy demasiado "fuerte" dicen, yo creo que soy necia en realidad. Demasiado necia para ceder, para finalmente dejarme sucumbir ante los abusos de la vida, para dejarme derrotar por los recuerdos y fantasmas que me torturan con una memoria demasiado nitida que logra evocar cada maldito detalle.
Sus miradas asquerosas me siguen como si fueran mi sombra, cuidando cada paso y robando mis noches.
Sin entender por que, me aferro a esta coleccion de penas y sigo remendando heridas que no terminan de sanar.
No me queda mas vida que la que finjo. Vida, que aun siendo muy guila...me robaron en el piso sucio de aquel apartamento.
Y todavia, la muerte no cruza mi camino.